La nueva batería de sodio-azufre ofrece una densidad energética extrema a una fracción del precio
La transición a la energía verde ha incrementado la demanda de baterías, pero la tecnología de iones de litio está llegando a sus límites. Además del riesgo de combustión espontánea (desbordamiento térmico), el alto precio del litio impide un uso más amplio. Por ello, investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghái han desarrollado una alternativa a base de sodio y azufre que utiliza materias primas abundantes y económicas.
Los intentos previos con esta química fracasaron debido al bajo voltaje y al requerimiento de grandes cantidades de sodio. El equipo resolvió el problema cambiando a la llamada química redox, lo que permitió el desarrollo de una batería sin ánodo. El diseño incluye un colector de corriente de lámina de aluminio, un cátodo de azufre y un electrolito especial de cloroaluminato no inflamable con la adición de dicianamida sódica (NaDCA). Este compuesto permite un funcionamiento estable a temperatura ambiente y mejora la eficiencia de los procesos en los electrodos.
Los resultados son impresionantes: la batería alcanza una densidad energética de hasta 1198 Wh/kg y una potencia específica de 23 773 W/kg. Gracias al catalizador Bi-COF, la densidad energética ha aumentado hasta los 2021 Wh/kg. El coste es aún más impresionante. El precio estimado es de tan solo unos 4,65 euros por kWh, mucho más económico que el de las baterías de litio.
A pesar del entusiasmo, persisten los desafíos. El electrolito es altamente corrosivo y requiere un manejo especial, y su estabilidad a largo plazo en el aire aún no se ha confirmado por completo. Los investigadores confían en que estos obstáculos se superarán, abriendo el camino a aplicaciones que abarcan desde relojes inteligentes hasta sistemas de almacenamiento conectados a la red eléctrica a gran escala.

























