Batería térmica que convierte los edificios en gigantescos dispositivos de almacenamiento de energía limpia
La tecnología, desarrollada por Antora Energy, se basa en el calentamiento de bloques sólidos de carbono a temperaturas extremadamente altas (superiores a 1500 °C) mediante electricidad de bajo coste procedente de plantas de energía solar o eólica. Estos bloques se aíslan en recintos especiales donde pueden almacenar el calor durante varios días con pérdidas mínimas. Cuando un edificio o un proceso industrial necesita energía, este calor se libera directamente o se convierte de nuevo en electricidad mediante células termofotovoltaicas avanzadas.
La mayor ventaja de esta batería térmica es su durabilidad y precio. El carbono es un material accesible y económico, y el sistema no tiene piezas móviles ni productos químicos peligrosos, lo que garantiza una vida útil de varias décadas sin que su capacidad disminuya. En 2026, estos sistemas se utilizarán cada vez más en complejos de viviendas y fábricas de mayor tamaño, ya que permiten una reducción drástica de los costes de calefacción y refrigeración. El sistema actúa como un "volante térmico", absorbiendo energía cuando está más barata en el mercado (por ejemplo, en pleno día soleado).
Para el mercado esloveno, donde la independencia energética de los edificios es un tema cada vez más importante, la batería térmica representa una solución clave para aliviar la carga de la red eléctrica. La instalación de un sistema de este tipo en los barrios eslovenos más grandes podría significar el fin de la temporada de calefacción tal como la conocemos. Aunque la inversión inicial sigue siendo elevada, se amortizan más rápidamente que los sistemas de baterías clásicos gracias a su larga vida útil y bajos costes de mantenimiento. Esta tecnología finalmente traspasará los límites entre la producción y el consumo real de energía limpia en 2026.


























