China acelera el futuro con un chip cuántico fotónico
China ha presentado un chip cuántico fotónico que se dice que acelera significativamente los cálculos complejos más de mil veces, lo que marca uno de los mayores pasos del país en la informática de próxima generación.
El chip, desarrollado por CHIPX y Turing Quantum, combina una integración óptica densa, ciclos de desarrollo rápidos y una línea de producción piloto capaz de producir unas 12 000 obleas de 6 pulgadas al año. Esto posiciona a China para expandir el hardware fotónico para centros de datos, inteligencia artificial e investigación cuántica.
A pesar del progreso, persisten dudas sobre la estabilidad operativa, el comportamiento de errores y la adopción masiva. Las afirmaciones de una aceleración mil veces superior a la de las GPU se vinculan a tareas específicas, no al rendimiento informático general.
El chip se encontraba entre las 17 tecnologías reconocidas en la Conferencia Mundial de Internet de Wuzhen 2025. Los chips cuánticos fotónicos utilizan luz en lugar de electricidad, lo que permite una transferencia de datos más rápida con un menor consumo de energía. Los investigadores lo describen como un puente entre la computación clásica y los futuros sistemas cuánticos.
CHIPX ha establecido un ciclo de producción completo, desde el diseño y la fabricación de obleas hasta el empaquetado, las pruebas y la integración de sistemas, algo poco común incluso entre las empresas líderes mundiales en fotónica. Las nuevas obleas de niobato de litio de película fina pueden producir aproximadamente 350 chips cada una.
Aunque la capacidad anual de 12 000 obleas es modesta en comparación con las fábricas de semiconductores tradicionales, que producen cientos de miles de obleas de 200 mm o 300 mm, representa un avance industrial significativo en fotónica. También planean actualizar a obleas de 20,32 cm, lo que reduciría los costos y permitiría un uso más amplio.
El uso del chip ya se está expandiendo a la industria aeroespacial, la biomedicina y la modelización financiera. Sin embargo, persisten desafíos: los sistemas fotónicos son sensibles a imperfecciones de fabricación y cambios térmicos, lo que plantea dudas sobre su fiabilidad a largo plazo.

























