¿Cómo los componentes soldados acortan silenciosamente la vida útil de tus computadoras?
La transición a componentes soldados, como la RAM y, cada vez más, las unidades SSD, está cambiando radicalmente el ciclo de vida de las computadoras. Los principales argumentos de los fabricantes son diseños más compactos, mayor eficiencia energética y mayor velocidad de transferencia de datos. Sin embargo, esta "optimización" enfrenta a los usuarios a una realidad desagradable: cuando falla un solo componente pequeño o el dispositivo se vuelve demasiado lento, ya no es posible actualizarlo ni realizar una simple reparación.
Este diseño genera lo que se conoce como "obsolescencia programada". Si un SSD soldado falla, toda la placa base, y a menudo el ordenador completo, queda inutilizado y se pierden los datos. Esto no solo supone un golpe económico para el cliente, sino también una enorme carga para el medio ambiente, ya que la cantidad de residuos electrónicos aumenta drásticamente. Aunque han surgido estándares como SO-CAMM que prometen diseños más delgados sin perder modularidad, la mayor parte de la industria aún se aferra a componentes fijos que ofrecen un ciclo de reemplazo de dispositivos más corto.
Para los consumidores eslovenos, esto significa que deberán ser mucho más cuidadosos al comprar en 2026. Lo que hoy parece suficientemente potente puede no serlo en tres años, y no hay vuelta atrás. La pregunta de "¿cuánto durará realmente mi PC?" ya no depende solo de la calidad de fabricación, sino de la decisión de los ingenieros de negarle el acceso a componentes clave del dispositivo. La lucha por el "derecho a la reparación" cobra más importancia que nunca en este contexto.

























