El futuro del archivo: ¿10 mil millones de canciones en un litro de líquido?
El ADN es el sistema de almacenamiento de información más eficiente del universo conocido. Mientras que los medios magnéticos y ópticos convencionales se degradan tras unas pocas décadas, el ADN puede retener información durante miles de años en las condiciones adecuadas. Los científicos han batido récords y creado un sistema capaz de almacenar la increíble cantidad de 10 mil millones de pistas musicales en un solo litro de líquido.
¿Cómo funciona un "disco duro biológico"? Los datos digitales, que suelen estar compuestos de ceros y unos (sistema binario), se traducen mediante algoritmos en los cuatro componentes básicos del ADN: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Estas bases químicas se sintetizan artificialmente en largas cadenas de ADN. La información se almacena a nivel molecular, lo que permite una densidad de almacenamiento un millón de veces mayor que la de los mejores chips modernos. Si el ADN se congela o se almacena en un lugar oscuro y seco, los datos pueden sobrevivir más de 20.000 años.
A pesar de las fascinantes cifras, la tecnología aún no está lista para su uso generalizado en smartphones. Los principales obstáculos son:
– Costos elevados: La síntesis de ADN artificial es actualmente extremadamente costosa y requiere mucho tiempo.
Velocidad de lectura: Encontrar un archivo específico (por ejemplo, una canción en particular) en un litro de líquido es como encontrar una aguja en un pajar. Los científicos deben utilizar métodos de secuenciación complejos para digitalizar los datos.
– Preparación del líquido: De manera similar a las baterías nuevas con cátodos ricos en níquel, donde los investigadores tienen problemas con grietas internas, el ADN también experimenta inestabilidades químicas que deben abordarse para un almacenamiento seguro a largo plazo.
Conclusión: El sistema de almacenamiento de ADN representa el futuro del "archivo en frío", que permite almacenar fotos familiares, artefactos culturales y obras maestras del arte digital que no necesitamos a diario, pero que queremos preservar para las generaciones futuras. A medida que disminuye el coste de la síntesis, todo el Internet del futuro podría almacenarse en un espacio no mayor que el maletero de un coche pequeño.


























