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10.04.2026 16:38

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El nuevo chip de IA puede soportar temperaturas de hasta 700 °C.

Ingenieros han desarrollado un chip de memoria revolucionario capaz de funcionar a temperaturas superiores a la lava fundida, superando una de las mayores limitaciones de la electrónica moderna. Este diminuto componente, fabricado con materiales extremadamente resistentes, permite almacenar datos y realizar cálculos a temperaturas de hasta 700 grados Celsius, abriendo así las puertas a una nueva era de inteligencia artificial en el espacio y la industria.
Foto: IA/ScienceDaily.com
Foto: IA/ScienceDaily.com

La electrónica moderna, que alimenta desde nuestros teléfonos inteligentes hasta los satélites, aún enfrenta una debilidad crítica: el calor. Cuando las temperaturas superan los 200 grados Celsius, la mayoría de los dispositivos actuales fallan. Sin embargo, un equipo liderado por el profesor Joshua Yang de la Universidad del Sur de California (USC) ha revelado una tecnología que supera por completo esta limitación térmica. Su nuevo chip de memoria, conocido como memristor, puede funcionar sin problemas a la asombrosa temperatura de 700 °C, que supera el calor del magma fundido.

Investigadores han descubierto un mecanismo especial a nivel atómico que evita que los componentes fallen debido al calor. La clave del éxito reside en el uso de tungsteno, el elemento con el punto de fusión más alto, y grafeno, conocido por su excepcional resistencia y tolerancia al calor. Esta combinación de materiales permitió que el dispositivo conservara los datos durante más de 50 horas a 700 grados sin necesidad de recarga. Curiosamente, esta temperatura era el límite del equipo de medición de los investigadores, por lo que sospechan que el chip podría soportar cargas aún mayores.

¿Por qué es importante? Los dispositivos electrónicos que funcionan a temperaturas superiores a los 500 grados Celsius han sido un objetivo recurrente en la exploración espacial. La superficie de Venus, por ejemplo, alcanza temperaturas cercanas a ese nivel, lo que provocó el rápido fracaso de todos los módulos de aterrizaje anteriores. Los nuevos chips permitirían misiones de larga duración a otros planetas. Además del espacio, existen sistemas de energía geotérmica en las profundidades del subsuelo, donde las rocas emiten un brillo rojizo, así como sistemas nucleares y de fusión.

Además de su durabilidad, el nuevo chip ofrece una enorme ventaja para la inteligencia artificial (IA). La mayoría de los sistemas de IA se basan en la multiplicación de matrices, una operación utilizada para el reconocimiento de imágenes y el procesamiento del lenguaje. La nueva versión de alta temperatura permitiría a las naves espaciales o a los sensores industriales procesar estos datos complejos directamente en el lugar, en lugar de enviarlos a centros remotos con temperaturas más bajas. Esto reduce drásticamente el consumo de energía y el tiempo de respuesta. En la práctica, esta durabilidad también se traduce en una mayor fiabilidad; un chip con una clasificación de 700 grados sería prácticamente indestructible a 125 grados Celsius, temperatura que suelen alcanzar los componentes electrónicos de los automóviles.


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