OpenAI advierte que la inteligencia artificial puede hacer más de lo que la mayoría de la gente imagina
Esta brecha no es solo un problema técnico, sino que tiene importantes implicaciones sociales y económicas. Cuanto mayor sea la brecha, más probable será que los beneficios de la IA se limiten a un pequeño grupo de usuarios, mientras que la mayoría solo se beneficiará de su parte superficial.
¿Hasta qué punto utilizamos realmente la inteligencia artificial?
Para comprender mejor este fenómeno, OpenAI midió no solo el número de usuarios o la frecuencia de uso, sino también su profundidad. Como indicador, utilizaron la medida "capacidades de pensamiento(capacidades de pensamiento), que refleja la cantidad de razonamiento y esfuerzo que el modelo debe invertir para responder. Cuanto más complejas sean las preguntas o tareas de varios pasos que formule el usuario, más se activan estas capacidades.
El análisis de datos anonimizados muestra una marcada brecha entre los llamados “usuarios avanzados” y usuarios típicos. Los usuarios en el 5% superior de intensidad de uso utilizan, en promedio, unas siete veces más capacidad de pensamiento que el usuario promedio. Esto significa que, incluso con acceso a las mismas herramientas, la mayoría de las personas solo utilizan una fracción de sus capacidades.
La brecha es aún mayor. Según estimaciones internas, los empleados de OpenAI utilizan la IA con mucha más intensidad (más de diez veces) que los suscriptores habituales de paquetes de pago. Esto demuestra que el conocimiento y el uso desempeñan un papel al menos tan importante como el acceso a la propia tecnología.
Diferencias entre países: sorpresas fuera del mundo rico
Un patrón similar surge a nivel nacional. Entre los más de 70 países analizados, los países líderes utilizan, en promedio, aproximadamente tres veces más capacidad de pensamiento per cápita que los países en la cola de la escala.
Se espera que algunas grandes y ricas potencias ocupen los primeros puestos, pero países como Vietnam y Pakistán también se encuentran entre los usuarios más avanzados. Esto demuestra que un alto nivel de desarrollo económico no garantiza por sí solo un mejor uso de la IA. A menudo, son los usuarios de los países en desarrollo quienes se apresuran a utilizar las nuevas tecnologías con mayor audacia y profundidad.
Del chat al trabajo: dónde surgen las mayores diferencias
OpenAI descubre que las diferencias entre usuarios se acentúan cuando el uso de la IA va más allá del chat básico. Si bien los usos simples (buscar información, crear texto o imágenes) se distribuyen de forma relativamente uniforme, la brecha se amplía drásticamente en tareas más complejas.
Las mayores diferencias se producen en la programación y el uso de funciones más avanzadas, como el análisis de datos, la resolución de problemas de varios pasos y los llamados "herramientas de agencia(herramientas que permiten a la IA realizar una secuencia de tareas de forma independiente). En estos casos, los países líderes y los usuarios más experimentados utilizan la IA con mucha más frecuencia que el promedio.
También es revelador que una proporción significativa de usuarios empresariales, incluso de pago, nunca acceda a funciones más avanzadas. Esto demuestra que la barrera no es solo el precio o el acceso, sino, sobre todo, comprender cómo integrar la IA en procesos de trabajo repetibles.
El potencial desaprovechado como desafío social
OpenAI advierte que “exceso de capacidad" no se reducirá por sí sola. Si el desarrollo de modelos avanza a un ritmo mayor que la difusión de conocimientos y prácticas, las diferencias podrían profundizarse. En este caso, la IA se convertiría en una herramienta que refuerza las desigualdades existentes, en lugar de reducirlas.
El concepto clave aquí es "agenciaLa capacidad de las personas, organizaciones y países para usar activamente la inteligencia artificial para resolver problemas concretos, no solo como una herramienta pasiva para obtener respuestas rápidas. El acceso a la IA es solo el primer paso; los beneficios reales solo surgen cuando las personas desarrollan las habilidades para usarla eficazmente.
OpenAI señala en su informe que la inteligencia artificial tiene el potencial de ser similar a la electricidad o internet: puede aumentar considerablemente la productividad y la calidad de vida. Sin embargo, la realidad es que este potencial no se materializará automáticamente.
A menos que el conocimiento, la capacitación y las oportunidades para un uso profundo se difundan más ampliamente, los beneficios de la IA se concentrarán desproporcionadamente en un círculo más pequeño de usuarios y países avanzados. Cierreexceso de capacidad"Reducir la brecha no es sólo una tarea técnica, sino una de las tareas sociales clave de la próxima década".


























