¡Robots autónomos más pequeños que un grano de sal!
Los ingenieros han superado los límites de lo posible al desarrollar robots que miden tan solo 0,02 cm x 0,03 cm x 0,005 cm (200 x 300 x 50 micrómetros). Estas máquinas son más pequeñas que un grano de sal y operan a nivel de microorganismos biológicos. Esto abre nuevas posibilidades en la medicina y la industria.
A nivel microscópico, fuerzas físicas como la resistencia al avance y la viscosidad de los fluidos son extremadamente potentes. En lugar de usar patas o aletas tradicionales, estos robots emplean campos eléctricos para manipular los iones del fluido circundante. Los iones empujan las moléculas de agua, lo que permite al robot nadar a una velocidad equivalente a la longitud de un cuerpo por segundo. Dado que el sistema no tiene partes móviles, los robots son extremadamente duraderos.
El mayor reto fue integrar el procesador, la memoria, los sensores y las células solares en un espacio tan reducido. Las células solares cubren la mayor parte del robot, pero producen solo 75 nanovatios de energía, más de 100.000 veces menos que la que consume un reloj inteligente. Para que los robots funcionen con tan poca energía, desarrollaron circuitos ultraeficientes que reducen el consumo más de mil veces.
Los robots están equipados con sensores que miden la temperatura con una precisión de hasta 0,33 °C. Comunican sus hallazgos de una forma única: mediante pequeños movimientos rítmicos o "bailes" que los investigadores observan bajo un microscopio y luego decodifican. Este método recuerda a la comunicación entre las abejas en una colmena.
Estos robots representan la base para un futuro en el que máquinas microscópicas podrían monitorear la salud de células individuales en el cuerpo humano o ayudar a construir dispositivos nanotecnológicos complejos.























