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07.08.2026 16:15

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La primera computadora cuántica de diamante portátil del mundo

Foto: Saxon Q
Foto: Saxon Q

La computación cuántica suele asociarse con enormes sistemas de refrigeración e infraestructuras complejas, pero la empresa alemana Saxon Q quiere cambiar eso por completo. Su nuevo ordenador cuántico de diamante se basa en una arquitectura de espacio de nitrógeno y combina rendimiento y portabilidad. Todo el sistema está alojado en una carcasa de servidor estándar y funciona con una toma de corriente eléctrica convencional.

El sistema de Saxon Q utiliza diamantes sintéticos en los que átomos de carbono son reemplazados por átomos de nitrógeno. Estos átomos de nitrógeno, que quedan "atrapados", poseen electrones cuyo espín puede controlarse independientemente de su entorno. Mediante láseres especiales, los investigadores establecen el estado a cero y, posteriormente, utilizan pulsos de microondas para manipular con precisión los estados cuánticos. El avance clave, destacado por el profesor Marius Grundmann de la Universidad de Leipzig y cofundador de la empresa, fue la incorporación simultánea de azufre. El azufre proporciona una carga negativa y electrones, lo que aumenta considerablemente la estabilidad y el control de los cúbits.

Actualmente, el sistema Saxon Q ofrece configuraciones de hasta 128 cúbits, con una versión de 512 cúbits prevista para el próximo año. El objetivo a largo plazo, más allá de 2030, sigue siendo superar los 10 000 cúbits. Sin embargo, conviene mantener cierto escepticismo. Si bien la empresa afirma alcanzar una alta precisión sin corrección de errores (99,92 %, o el último 99,98 % para cúbits individuales), estos datos aún no han sido verificados de forma independiente por investigadores externos. Además, la cuestión de la velocidad sigue siendo un tema científico abierto, ya que los ordenadores cuánticos superconductores suelen ser más rápidos que los de diamante.

La principal ventaja del ordenador cuántico de Saxon Q es su uso local. La capacidad de operar sin conexión a la nube es fundamental para la computación perimetral, como en la conducción autónoma o la robótica, donde los retrasos son inaceptables. El principal reto para seguir aumentando el rendimiento reside en el tamaño de los chips, ya que actualmente un solo chip solo admite entre 8 y 16 cúbits, pero para operaciones más complejas, será necesario integrar miles de cúbits en un único chip.


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