Procesadores
informática, telefonía
03.04.2026 08:00

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Arm fabrica su propio chip por primera vez; Meta se encuentra entre sus primeros socios.

Tras más de tres décadas licenciando sus arquitecturas, la empresa británica Arm ha dado un importante paso estratégico al lanzar por primera vez su propio procesador. Esto supone un cambio significativo en la industria de los semiconductores, ya que sitúa a Arm en competencia directa con sus socios actuales.
Arm fabrica su propio chip por primera vez, con Meta entre sus primeros socios.

En un evento celebrado en San Francisco, el director ejecutivo René Haas presentó un nuevo procesador de datos, denominado CPU AGI, destinado a su uso en centros de datos de inteligencia artificial.

El primer socio importante es Meta, que está desarrollando rápidamente su infraestructura de IA y planea invertir hasta 135 mil millones de dólares este año. La compañía ya ha asegurado grandes cantidades de chips de Nvidia y AMD, y ahora está incorporando Arm a su ecosistema.

Según Paul Saab, ingeniero de Meta, la nueva solución aporta mayor flexibilidad tanto al software como a la cadena de suministro.

Si bien las GPU son fundamentales para el desarrollo de la IA, los expertos advierten que las CPU se están convirtiendo en el nuevo cuello de botella. Con el desarrollo de la IA basada en agentes, la necesidad de potencia de procesamiento general, que actualmente proporcionan las CPU, está aumentando. Los analistas predicen que el crecimiento del mercado de las CPU podría incluso superar el de las GPU para 2028.

Arm apuesta por la eficiencia energética, y se espera que el nuevo procesador ofrezca hasta el doble de relación rendimiento-consumo energético en comparación con los sistemas x86 tradicionales.

Esto es crucial para los centros de datos, donde el consumo de energía es una de las mayores limitaciones.

La entrada de Arm en el sector manufacturero supone un cambio significativo en la industria. Una empresa que durante mucho tiempo fue considerada un proveedor de tecnología neutral se está convirtiendo ahora en un competidor directo.

Al mismo tiempo, esta medida refleja una tendencia más amplia: los gigantes tecnológicos buscan alternativas y una mayor independencia en sus cadenas de suministro.




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