Samsung lanza su primera tarjeta de crédito, la Galaxy Card.
Samsung, a través de su filial estadounidense, incursiona en el sector de servicios financieros con el lanzamiento de su propia tarjeta de crédito. Esta novedad está dirigida principalmente a los usuarios fieles de los dispositivos y servicios de la marca, ofreciendo integración directa con la billetera móvil y atractivos beneficios financieros para las compras cotidianas.
El principal atractivo de la tarjeta es su sistema de reembolso sin cuota anual. Los titulares reciben un 5 % de reembolso en compras directas de productos Samsung en EE. UU., tanto en tiendas físicas como en línea. El reembolso es del 3 % al pagar con la aplicación Samsung Wallet, del 2 % al pagar por servicios de streaming populares como Netflix, Disney+ y Spotify, y del 1 % en todas las demás compras cotidianas.
Existe un beneficio adicional para los nuevos clientes. Al gastar al menos 1760 euros (2000 dólares estadounidenses) en los primeros 90 días, reciben un bono de 176 euros (200 dólares estadounidenses). La tarjeta también ofrece un 20 % de descuento al adquirir o renovar una membresía Samsung VIP Advantage.
Toda la experiencia está diseñada pensando en los dispositivos móviles. Una vez aprobada, la tarjeta se activa al instante en la aplicación Samsung Wallet, lo que permite a los usuarios realizar pagos, consultar saldos y gestionar su cuenta directamente desde su smartphone u otro dispositivo compatible. La billetera digital también reúne tarjetas de pago, pases, documentos de identidad y claves digitales en un solo lugar.
La tarjeta es emitida por Barclays Bank, que con este paso amplía su presencia en el sector de la banca digital en Estados Unidos. La red Visa garantiza una amplia aceptación y seguridad de los pagos a nivel mundial. Las solicitudes para obtener la tarjeta se abren el 22 de julio en la página web oficial del fabricante.
Si bien la oferta resulta muy tentadora para los compradores habituales de su tecnología, no debemos olvidar que los productos financieros de las empresas tecnológicas están diseñados principalmente para fidelizar aún más al usuario a su ecosistema cerrado. Además, las tasas de reembolso más favorables se limitan principalmente a la compra directa de sus propios dispositivos, mientras que el reembolso en compras cotidianas es comparable al de otras tarjetas de crédito estándar del mercado.




















