informática, telefonía
28.08.2026 16:58

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La batería cuántica rompe las leyes de la carga clásica.

Foto: CSIRO
Foto: CSIRO

Investigadores de la CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, liderados por James Quach, han logrado una hazaña extraordinaria. Han desarrollado un prototipo de batería cuántica que no se basa en reacciones químicas convencionales, sino que aprovecha propiedades cuánticas inusuales para almacenar energía. El equipo también ha demostrado que el dispositivo puede emitir una corriente eléctrica, acercando así el concepto a una tecnología útil.

La estructura prototipo es extremadamente pequeña. Se basa en una microcavidad óptica con dos diminutos espejos separados por tan solo unos 100 nanómetros, un grosor casi mil veces menor que el de un cabello humano. El espacio entre los espejos se llena con moléculas de un tinte orgánico, y luego toda la estructura se ilumina con un láser. La simple interacción entre la luz y las moléculas crea un estado híbrido de luz y materia llamado polaritón.

Esto crea un fenómeno conocido como superabsorción. Las moléculas comienzan a trabajar juntas en lugar de individualmente, lo que cambia las reglas del juego. Cuantas más moléculas haya en el sistema, más rápido podrán absorber energía. Esto significa que una batería cuántica más grande se carga más rápido que una más pequeña, lo cual es justo lo contrario de lo que ocurre con las baterías de nuestros teléfonos inteligentes o coches eléctricos actuales.

Aunque el dispositivo se carga con extrema rapidez, retener la energía sigue siendo todo un reto. Solo conserva la energía almacenada durante unos pocos nanosegundos, lo que supone más de un millón de veces el tiempo de carga, pero aún así es demasiado poco. La cantidad de energía almacenada también es insignificante, apenas unos miles de millones de electronvoltios. Por consiguiente, su uso en dispositivos cotidianos todavía está lejos de ser una realidad.

La gran ventaja de esta solución australiana es que funciona a temperatura ambiente. Otras ideas para baterías cuánticas requieren materiales superconductores y una refrigeración extrema por debajo de -150 °C, algo difícil de conseguir fuera de los laboratorios.

Dadas las limitaciones actuales, parece que las baterías cuánticas encontrarán primero su lugar en las computadoras cuánticas. Esta tecnología podría reducir el consumo de energía de los sistemas cuánticos, aumentar su velocidad y disminuir la cantidad de errores. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo: ¿cómo extraer la energía almacenada de forma estable, controlada y práctica?

Los estados cuánticos son muy sensibles a su entorno. Algunos científicos ya están considerando diseños híbridos que combinan la carga cuántica rápida con capas clásicas para el almacenamiento a largo plazo. Por ahora, se trata de un experimento científico fascinante que aún espera confirmación práctica.


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