informática, telefonía
03.08.2026 12:30

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¿Cómo lograron los atacantes robar 60,7 millones de euros de monederos electrónicos sin tocar los dispositivos?

En tan solo 41 minutos, un atacante desconocido robó más de 1000 bitcoins (unos 60,7 millones de euros) de 1196 monederos Coinkite Coldcard sin siquiera tocar los dispositivos. Una característica clave de este ataque fue la capacidad de generar claves privadas de forma remota.
Foto: Coldcard/Coinkite
Foto: Coldcard/Coinkite

La mayoría de los ataques en el mundo de las criptomonedas se basan en el pirateo de plataformas de intercambio en línea, la explotación de contratos inteligentes o el uso de trucos para obtener claves de un ordenador. Las carteras de hardware en frío se consideran el estándar de oro en protección precisamente porque no exponen las claves a internet. Sin embargo, el último incidente implicó un escenario completamente diferente. En lugar de robar una clave existente, el atacante simplemente recreó las claves.

Investigadores de Galaxy Research descubrieron que se robaron un total de 1082,65 bitcoins. Los fondos se transfirieron en seis bloques con pausas entre ellos, lo que sugiere una transmisión por lotes. Los fondos robados se encuentran ahora en cuatro direcciones web distintas, y los informes iniciales solo detectaron una de ellas, lo que hace que la estimación final de los daños sea mucho mayor de lo que se pensaba inicialmente.

El problema radica en la forma en que el dispositivo genera números aleatorios, a partir de los cuales crea una semilla. El software del dispositivo Coldcard debería utilizar un componente de hardware específico para generar aleatoriedad. Sin embargo, debido a un error interno en la compilación del código, el dispositivo omitió este paso crucial. La biblioteca de soporte continuó funcionando correctamente, limitándose a comprobar si la configuración existía, no si estaba realmente activada.

En lugar de la aleatoriedad del hardware, el sistema optó por una simple sustitución por software basada en el número de serie del chip y los datos del reloj. Dado que el número de serie es información fija de fábrica y el funcionamiento del reloj puede estimarse o medirse con relativa precisión, se redujo el conjunto de todas las claves posibles. En lugar de una combinación inmensa de números aleatorios, el conjunto se redujo a unos cuatro mil millones de posibilidades para los modelos Mk4, Q y Mk5, afectando también a los modelos más antiguos Mk2 y Mk3.

Aunque cuatro mil millones parezca una cifra enorme, es un número extremadamente pequeño para las computadoras modernas. El atacante pudo calcular todas las combinaciones posibles en su equipo, generar direcciones a partir de ellas y compararlas con la cadena de datos pública. Ni siquiera necesitó la billetera del propietario. La magnitud del ataque también se confirma por el hecho de que las direcciones de transferencia de bitcoin se dividieron en tres formatos tecnológicos diferentes, lo que indica una investigación sistemática de todas las posibilidades.

A pesar de una planificación minuciosa, los atacantes cometieron un error. Según Block, utilizaron una cuenta de pago de un conocido proveedor de datos de blockchain mientras investigaban la red. Los registros del proveedor documentaron con precisión la hora y la secuencia de las solicitudes, y los detalles ya se han entregado a las autoridades.

Si bien Coinkite afirma que sus dispositivos más recientes son seguros y que el problema solo afecta al modelo Mk3, los investigadores de Block advierten que una gama más amplia de modelos podría verse afectada. Hasta que se comprenda completamente la situación, se recomienda precaución. Quienes hayan creado una "semilla" en equipos afectados deben asumir el peor escenario posible y transferir sus fondos de forma segura lo antes posible.

Un estudio de Anthropic también advierte que la inteligencia artificial se utiliza cada vez más para vulnerar los algoritmos de seguridad. Esto demuestra una vez más que almacenar la clave de forma segura es solo una parte del problema. La otra parte consiste en garantizar que la clave no pueda generarse automáticamente.


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