Un nuevo sistema solar convierte el agua de mar en agua potable sin generar residuos dañinos.
Según las Naciones Unidas, 2200 millones de personas aún carecen de acceso a agua potable segura. Muchas regiones del mundo dependen de plantas desalinizadoras de agua de mar, pero los métodos tradicionales, como la ósmosis inversa y la destilación térmica, son extremadamente costosos y consumen mucha energía. Además, requieren tratamiento químico y generan enormes cantidades de residuos de salmuera concentrada. Cuando este líquido salado se vierte de nuevo al mar, representa una grave amenaza para los ecosistemas marinos debido al aumento de la salinidad y la disminución del oxígeno.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester, liderado por Chunlei Guo, profesor de óptica y física, ha desarrollado un método completamente innovador. Su sistema funciona con energía solar, no requiere pretratamiento químico y no genera salmuera líquida. La tecnología se basa en paneles solares especialmente adaptados, fabricados con metal negro y tratados con láseres de femtosegundos. Esta microestructura permite que la superficie absorba casi toda la luz solar y, al mismo tiempo, atraiga el agua. Los láseres del panel crean una zona activa que atrae una fina capa de agua de mar a través de la superficie. Cuando la luz solar calienta el metal, el agua se evapora y se licúa, convirtiéndose en agua potable limpia, mientras que las sales y los minerales disueltos se desplazan automáticamente hacia las zonas pasivas del panel, evitando así la obstrucción del sistema.
El avance clave reside en que el agua de mar real, además de cloruro de sodio, contiene magnesio y calcio, que, al evaporarse, forman una costra dura y densa. Este proceso es similar a la acumulación de sarro en un calentador de agua. Para evitarlo, los científicos han creado surcos microscópicos en el metal y han aprovechado un fenómeno físico bien conocido: el efecto de la mancha de café. Cuando una gota de café se seca, deja un anillo oscuro de partículas concentradas en los bordes. El sistema utiliza el mismo principio para desplazar la sal hacia los bordes. La tecnología se ha probado con éxito con agua de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, y la superficie se ha limpiado completamente por sí sola.
En lugar de generar residuos líquidos peligrosos para el medio ambiente, este proceso elimina casi todas las sales en estado sólido. Estos residuos pueden procesarse para obtener sal de mesa o extraerse para obtener materias primas valiosas como el litio, esencial para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Si bien el sistema actualmente solo existe en fase de prototipo, los investigadores creen que puede ampliarse con éxito para su uso industrial.





















