Las gafas inteligentes son una "invasión de la privacidad", pero las Ray-Ban Meta se venden mejor que nunca.
El mercado de las gafas inteligentes está dominado actualmente por Meta, cuyo producto Ray-Ban representa más del 80 % de las ventas totales de la categoría. Diseñadas en colaboración con EssilorLuxottica, las gafas conservan un aspecto clásico, pero ocultan una cámara, altavoces y lentes que muestran información prácticamente invisibles.
A pesar de su popularidad, aún se reportan casos de abuso. Las mujeres en espacios públicos suelen ser blanco de videos grabados sin su consentimiento que luego circulan en internet. Dado que tomar fotos en público es legal, las víctimas tienen pocas opciones legales, e incluso algunos autores exigen un pago para que se eliminen las grabaciones.
Esta tecnología también conlleva complicaciones internas para Meta. Se han presentado demandas por parte de usuarios que afirman no haber sido informados de que sus grabaciones estaban siendo revisadas por personas con el fin de entrenar la IA. Trabajadores en Kenia encargados de esta tarea han reportado haber visto contenido explícito, incluyendo actos sexuales, que los dueños de las gafas desconocían que estaba siendo grabado.
A pesar de la controversia, las ventas están en auge. Mark Zuckerberg confirmó que se han vendido más de siete millones de pares, lo que convierte al producto en uno de los dispositivos electrónicos de consumo de mayor crecimiento. La competencia es implacable: Apple está desarrollando su propia versión para el próximo año, Snap anuncia nuevas gafas Specs y Google se prepara para reingresar al mercado tras el fracaso de Google Glass hace una década.
Usuarios como Mark Smith destacan la comodidad, como escuchar música mientras realizan tareas domésticas o tomar fotos fácilmente durante sus viajes. Sin embargo, Smith admite que la pequeña luz que indica que se está grabando es casi invisible a la luz del día. Los expertos advierten que, con una proyección de 100 millones de usuarios en los próximos años, será imposible hacer cumplir las normas de privacidad en hospitales o museos. A esto se suma la preocupación por el plan de Meta de incorporar tecnología de reconocimiento facial, lo que permitiría la identificación instantánea de desconocidos en la calle.


















