Meta presenta su propia línea de gafas inteligentes más económicas.
Meta se adentra en una nueva batalla de diseño en el sector de la tecnología vestible, que se está convirtiendo en un nuevo frente en la carrera de la inteligencia artificial, con una nueva línea de dispositivos. El cambio más notable para los consumidores será el precio. Las nuevas gafas tendrán un precio inicial de alrededor de 299 €, significativamente inferior al de los últimos modelos de Ray-Ban, que parten de los 379 €. Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, explicó que la asequibilidad es clave para llegar a diferentes segmentos del mercado, además del diseño y el estilo.
Este paso supone una diferencia parcial con respecto a los modelos anteriores, desarrollados en colaboración con EssilorLuxottica (propietaria de las marcas Ray-Ban y Oakley). Sin embargo, se mantiene cierta colaboración, sobre todo en la producción de lentes, y Meta seguirá comercializando los modelos anteriores. Las nuevas gafas están disponibles en tres elegantes versiones: la montura Adventurer, más pequeña; la Fury, más grande y redonda; y el modelo ovalado Meta Glasses by Kylie, diseñado por Kylie Jenner. Este último modelo emite un sonido especial al ponérselas, y la voz de IA estándar puede sustituirse por una basada en la voz real de la famosa actriz.
Las tres versiones pueden reproducir música, traducir idiomas y responder preguntas sobre el entorno mediante cámaras integradas. Todo esto funciona gracias a un nuevo modelo de inteligencia artificial, Muse Spark, que reconoce mejor los detalles en las fotos y recuerda las preferencias personales del usuario. En las pruebas, las gafas calcularon correctamente las calorías de un tazón de fresas, tradujeron un cartel del árabe al inglés y sugirieron museos cercanos.
A pesar de estas características, conviene mantener cierto escepticismo, ya que estos escenarios son muy similares a los que ofrecen las gafas inteligentes actuales, por lo que es poco probable que los escépticos se convenzan de inmediato. Los analistas advierten que a las empresas tecnológicas aún les cuesta demostrar que estos dispositivos son más útiles que los teléfonos inteligentes. No obstante, los análisis de mercado predicen una bajada del precio medio de las gafas inteligentes, de 376 euros en 2026 a unos 229 euros en 2030, lo que podría aumentar considerablemente su popularidad.
Además del precio, la privacidad sigue siendo un problema, ya que en el pasado se han dado casos de grabación no autorizada y publicación de las imágenes en redes sociales. Meta lo soluciona con una luz LED que indica claramente que se está grabando y sin la cual la cámara no funciona. Sin embargo, dado que el asistente de IA de Meta es actualmente menos popular que sus competidores (solo el 14 % de los adultos estadounidenses lo usa, mientras que ChatGPT lo usa el 44 % y Gemini el 24 %), las gafas serán clave para el éxito de su asistente digital. No obstante, si la gente no acepta las gafas, el equipo de diseño ya está pensando en otras maneras de ofrecer esta tecnología a quienes no desean usarlas.
















