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31.07.2026 12:45

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La carga de los coches eléctricos ahora se mide en segundos, no en minutos.

Foto: BYD
Foto: BYD

La carrera por desarrollar baterías para vehículos eléctricos ha entrado en una nueva era. Los fabricantes chinos ya no compiten por ver quién carga una batería en menos de media hora, sino que cada segundo cuenta. Por ello, Lynk & Co., filial del Grupo Geely, ha presentado una serie de vehículos con una batería «Golden Brick», que permite cargarla del 10 al 70 por ciento de su capacidad en tan solo 4 minutos y 22 segundos. Su competidor BYD, con su tecnología «Blade 2.0», necesita unos 5 minutos para alcanzar el mismo porcentaje.

Pero las innovaciones no terminan ahí. CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, ha presentado una batería para vehículos ligeros que se carga del 10 al 80 por ciento en tan solo 3 minutos y 44 segundos. Si bien esta batería aún no se ha instalado en un vehículo de producción en circulación, se trata de un producto completamente terminado que se encuentra en fase de pruebas reales. FAW ha anunciado una batería que alcanza la misma autonomía en 3 minutos y 41 segundos. El denominador común de todos estos anuncios es evidente: China ha adoptado la medición de los tiempos de carga en segundos.

Esta carga ultrarrápida ofrece enormes ventajas. Además de la comodidad para los conductores, la altísima potencia de carga se traduce en un mayor flujo de vehículos en cada estación de carga. Esto reduce la necesidad de un gran número de puntos y superficies de carga, algo especialmente crucial en entornos urbanos densos donde muchos no tienen la opción de cargar sus vehículos en casa.

Si bien China está estableciendo nuevos estándares, la situación es muy diferente en otras partes del mundo. En Estados Unidos, los vehículos más rápidos son los basados en la plataforma Hyundai/Kia E-GMP, que tardan unos 18 minutos en cargarse del 10 al 80 por ciento. Se espera que el próximo Mercedes AMG GT EV lo haga en unos 11 minutos con un cargador de 600 kW, pero se trata de un modelo de lujo con un precio superior a los 100.000 euros, mientras que los coches chinos con carga rápida están disponibles por menos de 25.000 euros.

Además de las baterías, la infraestructura es fundamental. Empresas chinas como BYD, Geely y Dongfeng ya están instalando rápidamente estaciones de carga con una capacidad de hasta 1500 kW. BYD planea instalar 20 000 de estas unidades para finales de año. En Estados Unidos, las estaciones de carga de 350 kW aún son escasas y la construcción avanza lentamente debido a obstáculos burocráticos y políticos, así como a los estrictos requisitos sobre el origen de los componentes. No obstante, BYD ya está expandiendo sus estaciones de carga ultrarrápida a Europa y pronto también las implementará en el mercado canadiense.


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