Científicos descubren la receta para un plástico prácticamente indestructible.
El poliestireno es un plástico duro y vítreo que encontramos a diario en envases, vasos, utensilios de plástico y carcasas de dispositivos electrónicos. A pesar de su uso generalizado, este material tiene un inconveniente importante: tiende a agrietarse con los golpes repentinos. Científicos del MIT han demostrado que la resistencia de estos polímeros y del caucho puede duplicarse mediante el uso de una molécula reticulante especial.
Los investigadores incorporaron intencionadamente enlaces debilitados, denominados mecanóforos, en la red polimérica. Cuando el material se somete a una fuerza externa, estos enlaces se rompen de forma controlada en el punto de impacto. Esta acción abre vías para una mayor absorción de energía y redirige la propagación de grietas, mientras que los enlaces más fuertes que soportan la carga principal permanecen intactos.
Para comprobar esta propiedad, los científicos utilizaron un sistema especial. Dispararon microesferas de silicato de aproximadamente 0,001 cm de diámetro a una velocidad de 750 metros por segundo contra películas delgadas de poliestireno. Midiendo la velocidad de las partículas antes y después de la perforación, calcularon la cantidad de energía retenida. Se observó que el material con mecanóforos retenía mucha más energía que el poliestireno convencional. Los análisis microscópicos también demostraron que la alta velocidad del proyectil en el punto de impacto eleva la temperatura y crea una zona móvil donde los enlaces débiles ceden ante la fuerza, mientras que el área circundante permanece estable.
Este enfoque resulta sumamente atractivo porque puede aplicarse a materiales plásticos y de caucho comerciales ya existentes con una mínima intervención química. El equipo ha obtenido resultados similares con el caucho SBS, utilizado en suelas de zapatos y techos. Actualmente, están investigando la posibilidad de usarlo en neumáticos de automóviles.
De tener éxito, este proceso podría acabar con los reventones repentinos de neumáticos en las autopistas, al tiempo que reduciría drásticamente la cantidad de microplásticos que se generan cuando los neumáticos rozan contra el asfalto y que contribuyen hasta con el diez por ciento de todas las partículas de microplástico en el medio ambiente.





















