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07.06.2026 17:20

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El primer centro de datos submarino de China alimentado por energía eólica entra en funcionamiento.

Foto: Pixabay
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Siete meses después de completar la primera fase de un ambicioso proyecto, ingenieros chinos inauguraron oficialmente el primer centro de datos submarino del mundo alimentado directamente por turbinas eólicas marinas. Este innovador complejo tecnológico, ubicado en el lecho marino frente a la costa de Shanghái, en la Zona Especial de Lin-hang, comenzó a operar a finales de mayo. El proyecto ofrece enormes ventajas sobre las instalaciones terrestres, ya que no requiere agua dulce para funcionar y reduce la necesidad de utilizar terrenos valiosos en más del 90 por ciento.

El centro fue construido por una filial de China Communications Construction. La estructura submarina aprovecha el entorno oceanográfico circundante como disipador de calor natural, que se elimina de los sistemas mediante un circuito de refrigeración cerrado. Los centros terrestres tradicionales suelen utilizar agua dulce debido a su menor contenido de sales, minerales e impurezas biológicas, ya que no provoca corrosión en las tuberías y mantiene una alta eficiencia de refrigeración. El centro submarino chino resuelve estos problemas con un sistema cerrado especial de intercambiadores de calor de tuberías de cobre, que reduce el consumo eléctrico en un 22,8 %. Además, los parques eólicos marinos generan hasta el 95 % de la electricidad que necesita la instalación para alimentar sus 192 gabinetes de servidores, distribuidos en cuatro plantas.

El profesor Li Zhen, de la Universidad de Tsinghua, explicó a los medios que el consumo eléctrico para la refrigeración en un entorno subacuático representa solo una décima parte del consumo energético total del centro. Si los sistemas de esta magnitud se instalaran bajo el agua, el consumo energético para la refrigeración se reduciría a unos 30.000 millones de kW, lo que supondría un ahorro anual de unos 50.000 millones de kWh.

Actualmente, el centro opera a 2,3 MW, pero la capacidad final prevista alcanza los 24 MW, suficiente para abastecer a 20 000 hogares. Esta amplia reserva permite futuras actualizaciones de hardware y la expansión de la capacidad de procesamiento sin interrupciones. A pesar de sus evidentes ventajas, la computación submarina a escala comercial sigue siendo una incógnita.

Persisten las dudas sobre la durabilidad del equipo y el impacto ecológico de la constante emisión de calor al medio marino local. Si bien algunas empresas tecnológicas ya están considerando trasladar datos al espacio debido a la creciente demanda, este proyecto chino servirá como una prueba clave en la era de la inteligencia artificial.


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