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18.06.2026 07:35

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DARPA quiere baterías diez veces más potentes.

Foto: DVIDS
Foto: DVIDS

Los drones, los robots autónomos y los sensores avanzados comparten un problema común: requieren mucha electricidad. Por ello, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE. UU. (DARPA) ha lanzado un programa especial llamado ExPEDitions (Implementaciones Expedicionarias de Alta Densidad Energética). El objetivo de esta iniciativa es crear baterías con químicas y arquitecturas avanzadas que alcancen una densidad energética entre cinco y diez veces superior a la de las tecnologías de iones de litio actuales. Según informes del sector, se pretende superar los 2 kilovatios-hora por kilogramo (kWh/kg).

En el ámbito militar, la energía es un recurso fundamental. Las tecnologías actuales obligan a los ingenieros a sopesar la autonomía y el rendimiento. Los drones de vigilancia necesitan permanecer en el aire durante horas, mientras que los drones de combate requieren ráfagas repentinas de potencia para ejecutar maniobras agresivas. El programa ExPEDitions busca superar esta limitación con baterías capaces de realizar ambas funciones simultáneamente.

La mejora tecnológica también supondrá una enorme ventaja logística. Cada convoy de combustible y cada estación de carga en el campo de batalla es un objetivo vulnerable. Las baterías con mayor capacidad de almacenamiento reducirían drásticamente el número de peligrosas misiones de reabastecimiento necesarias para apoyar a los soldados y los sistemas autónomos en el terreno. Los drones podrían permanecer en posición durante más tiempo y los vehículos robóticos podrían recorrer mayores distancias sin depender de una infraestructura de carga fija.

La decisión de Washington también responde a desafíos geopolíticos. Los analistas advierten que las baterías ya no son solo una cuestión energética, sino que se han convertido en una herramienta militar estratégica. China controla actualmente la cadena de suministro global de baterías, desde el procesamiento del litio hasta la producción en masa de celdas. A medida que las fuerzas armadas electrifican cada vez más sus vehículos, el acceso a baterías avanzadas se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional. Por lo tanto, la capacidad de producción nacional y las cadenas de suministro resilientes serán esenciales para mantener una ventaja tecnológica.

El avance en el rendimiento de las baterías tendrá un impacto en prácticamente todos los aspectos de las operaciones militares. Fuentes de energía más ligeras y con mayor densidad energética transformarán el equipamiento de infantería, los sistemas de radar portátiles, los vehículos submarinos autónomos y las redes de comunicaciones. El programa se desarrollará en dos fases de 36 meses, comenzando en 2027 con la adjudicación de varios contratos para prototipos. El éxito de esta iniciativa podría transformar de forma permanente los campos de la robótica, la aviación y el transporte eléctrico, más allá del ámbito militar.


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