La NASA prueba un procesador para futuras misiones de exploración del espacio profundo.
Un procesador que promete revolucionar la tecnología espacial está siendo sometido a pruebas intensivas en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en California. Las primeras pruebas demuestran que el nuevo chip es casi 500 veces más eficiente que los procesadores actuales resistentes a la radiación que se utilizan en el espacio. El proyecto, conocido como Computación Espacial de Alto Rendimiento (HPSC, por sus siglas en inglés), se centra en la creación de un sistema especial capaz de soportar condiciones extremas como alta radiación, vibraciones violentas durante el lanzamiento y grandes fluctuaciones de temperatura.
A diferencia de los chips comerciales estándar, este «sistema en un chip» (SoC) está diseñado para combinar unidades de procesamiento, conectividad avanzada, memoria e interfaces de entrada/salida en una única unidad compacta. Su arquitectura se asemeja a la de los teléfonos inteligentes y las tabletas, pero la versión de NAS está específicamente diseñada para entornos donde un fallo electrónico supondría el fin de la misión.
La principal ventaja del nuevo procesador reside en su compatibilidad con sistemas de inteligencia artificial. Estos permitirán a las naves analizar su entorno, sortear obstáculos y responder a situaciones inesperadas en tiempo real. Las naves actuales suelen utilizar hardware obsoleto, ya que los chips modernos tienen dificultades para soportar la radiación espacial, lo que genera un cuello de botella en el procesamiento de datos.
Los ingenieros del JPL sometieron el chip a pruebas rigurosas, incluyendo choque térmico e interferencia electromagnética. Se centraron en simular aterrizajes planetarios, donde los sensores deben procesar enormes cantidades de datos al instante. Jim Butler, director del proyecto en el JPL, afirmó que estaban probando hardware que permitirá a la NASA dar sus próximos grandes pasos.
Microchip Technology, seleccionada como socio en 2022, ha invertido sus propios recursos en el desarrollo junto con la NASA. Una vez certificado, el procesador se integrará en orbitadores, vehículos exploradores y módulos de habitabilidad, y se espera que esta tecnología también tenga un impacto en las industrias aeroespacial y automotriz en la Tierra.




















