¿Prohibirá Estados Unidos también en Europa las memorias chinas CXMT y YMTC?
Las autoridades estadounidenses vuelven a intensificar la presión sobre la industria china de semiconductores. En esta ocasión, la atención se centra en los fabricantes de memorias CXMT y YMTC. Según el Financial Times, los representantes John Moolenaar y George Whitesides enviaron una carta oficial al secretario de Comercio, Howard Lutnick. En ella, exigen medidas más estrictas que prohíban a las empresas estadounidenses comprar chips a fabricantes chinos incluidos en la lista negra del gobierno, que incluye a empresas vinculadas al ejército chino.
Los eurodiputados advierten que la dependencia de la memoria china supone un riesgo para la seguridad nacional, la economía y la estabilidad de las cadenas de suministro. Por ello, proponen que la Administración de Comercio de Estados Unidos incluya a CXMT en su lista negra y que se impongan restricciones adicionales a YMTC.
Esta iniciativa política llega en un momento bastante inoportuno. Apple está intentando obtener autorización de la Administración de Comercio para utilizar memorias DRAM de CXMT. La razón es sencilla: existe escasez de estos componentes en el mercado, ya que el desarrollo de la infraestructura de inteligencia artificial ha incrementado considerablemente la demanda. Apple no es la primera en hacerlo, pues marcas reconocidas como Corsair y Patriot llevan mucho tiempo utilizando chips CXMT y YMTC en sus módulos de RAM y unidades SSD.
CXMT figura actualmente en la lista del Pentágono por sus vínculos con el ejército, y YMTC ya está en la lista negra. Sin embargo, estas listas no prohíben directamente a las empresas estadounidenses la compra de productos, sino que restringen la venta de tecnología estadounidense a estas empresas chinas. Por lo tanto, se trata de una cuestión política más que comercial.
Los eurodiputados argumentan que la compra de estas memorias contribuye indirectamente a fortalecer las capacidades militares de China, dado que la DRAM y la memoria 3D NAND son fundamentales para aplicaciones avanzadas. Asimismo, proponen una acción coordinada con la Unión Europea, Japón y Corea del Sur para impedir que los chips chinos entren en las cadenas de suministro de sus aliados y, por ende, que se genere una dependencia a largo plazo en el desarrollo de la inteligencia artificial. Advierten también que las ayudas estatales a las empresas chinas podrían reducir la competitividad de la industria occidental y debilitar a los proveedores tradicionales.






















