Investigadores chinos apuestan por los chips fotónicos.
El nuevo Laboratorio Integrado de Chips y Sistemas Informáticos Fotónicos de Shanghái ha presentado la primera plataforma en China que combina la experiencia de la industria con la del ámbito académico. Las instalaciones se ubican en la Universidad Jiao Tong de Shanghái, donde expertos y socios externos desarrollarán chips fotónicos, componentes ópticos, arquitecturas informáticas y el software asociado.
Esta iniciativa surge en un momento en que las empresas tecnológicas y los gobiernos compiten por asegurar la capacidad de procesamiento necesaria para entrenar y ejecutar modelos avanzados de inteligencia artificial. A medida que los centros de datos consumen cada vez más electricidad, los científicos buscan alternativas a los circuitos de silicio tradicionales. Los chips tradicionales utilizan electrones para transmitir datos, mientras que los sistemas fotónicos se basan en fotones, o partículas de luz.
Zou Weiwen, director del laboratorio y profesor de la universidad, destacó que la tecnología fotónica abre un camino importante hacia avances significativos en el rendimiento informático, ofreciendo grandes ventajas en ancho de banda, latencia y eficiencia energética. Por lo tanto, la investigación se centrará en la arquitectura de chips, la integración de la fotónica de silicio, el desarrollo de dispositivos ópticos, los algoritmos de soporte y la búsqueda de aplicaciones comerciales prácticas.
La computación fotónica reviste una gran importancia estratégica para China, ya que las autoridades de Shanghái han apoyado el proyecto a través de diversos programas científicos e inversiones en el desarrollo industrial, dado que los procesadores convencionales de todo el mundo se están acercando peligrosamente a sus límites físicos y térmicos.
El proyecto es una iniciativa conjunta entre la Universidad Jiao Tong y Lightelligence, una empresa emergente de fotónica con sede en Shanghái, que ya ha sido noticia por afirmar ser la primera en desplegar con éxito sistemas informáticos híbridos óptico-electrónicos a gran escala, lo que la convierte en un actor importante en el sector.
A pesar del entusiasmo, aún quedan importantes obstáculos técnicos por superar antes de su adopción masiva. Weiwen advierte que uno de los mayores desafíos es la falta de un ecosistema maduro de software y algoritmos que puedan aprovechar al máximo el hardware fotónico. Antes de que estos chips alcancen su máximo potencial teórico, será necesario resolver una serie de cuestiones científicas y de ingeniería fundamentales.



















