Europa invierte casi 200.000 millones de euros en movilidad eléctrica.
Se trata de una de las mayores transformaciones industriales de Europa en las últimas décadas, cuyo objetivo no es solo una transición ecológica, sino también reducir la dependencia de China en materia de baterías y tecnologías clave.
La mayoría de las inversiones se destinan a baterías.
La mayor parte de la inversión se destina a la cadena de suministro de baterías, donde se asignan alrededor de 109.000 millones de euros. Otros 60.000 millones de euros se invierten en la producción de vehículos eléctricos, mientras que los países invierten entre 23.000 y 46.000 millones de euros en infraestructura de recarga.
Actualmente existen más de un millón de estaciones de recarga públicas instaladas en toda Europa.
Europa quiere reducir su dependencia de China.
Estas inversiones son una respuesta directa al dominio de China en la industria de las baterías. La Agencia Internacional de Energía estimó este año que China produce más del 80% de todas las baterías del mundo. Por lo tanto, Europa está intentando establecer su propia producción y fortalecer su autonomía estratégica.
Según estimaciones de New Automotive, Europa ya produce baterías para aproximadamente un tercio de los vehículos eléctricos vendidos en el mercado nacional.
Alemania sigue siendo el centro de la industria automotriz.
Alemania es el mayor inversor, con casi una cuarta parte de todas las inversiones europeas en movilidad eléctrica. El país sigue siendo un centro de fabricación clave para la industria automovilística europea y un importante polo de desarrollo de baterías y sistemas de fabricación asistidos por inteligencia artificial.
Empleo y futuro industrial
Según estimaciones de E-Mobility Europe, las inversiones actuales ya generan más de 150.000 puestos de trabajo. Si se implementan todos los proyectos previstos, podrían crearse 300.000 empleos adicionales.
Sin embargo, los expertos advierten que Europa todavía necesita precios de la energía más estables, subvenciones adicionales y protección de la industria frente a la competencia de productos más baratos para ser competitiva a nivel mundial.
Transición verde bajo presión
Estas inversiones se producen en un momento en que la Unión Europea está suavizando su política medioambiental. En diciembre, la Comisión Europea anunció la retirada de la prohibición de facto sobre los coches nuevos con motores de combustión interna a partir de 2035.
No obstante, los investigadores estiman que el crecimiento de la inversión se mantiene principalmente gracias a los precios más altos del combustible, una mayor variedad de vehículos eléctricos y la necesidad a largo plazo de independencia energética.




















